Ciudad sostenible: compacta, mixta y cohesionada

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Ciudad sostenible: compacta, mixta y cohesionada

La humanidad se enfrenta en el siglo XXI al reto de preservar el planeta y aportar calidad de vida a las generaciones actuales sin comprometer la de las generaciones futuras. Y en este reto las ciudades tienen un papel protagonista. Aunque las urbes solo ocupan el 2% del suelo del planeta, concentran dos tercios de la actividad económica mundial, el 54% de la población y son responsables de la mayoría de los impactos globales: 70% de las emisiones y residuos y 60% del consumo energético.  Pero también son el escenario de las grandes oportunidades.

¿Cómo deben ser las ciudades sostenibles en un futuro que se prevé eminentemente ubano? La firma independiente de ingeniería Arup ha analizado en profundidad los acuerdos vigentes y marcos globales en materia de sostenibilidad para identificar las categorías sobre las que todo desarrollo urbano sostenible debe sustentarse. Tras analizar las categorías 1 y 2, Regeneración urbana y sostenibilidad económica y Preservación de los valores ambientales, nos ocupamos de la tercera: Modelo urbano compacto y mixto.

La ciudad sostenible es compacta y cuenta con una alta ocupación del suelo disponible, para evitar invadir nuevos terrenos y evitar así un impacto mayor en el medio natural. Además, potencia la mezcla de usos, combinando edificios de viviendas, oficinas, comercios, equipamientos, amplias zonas verdes y espacios públicos.

Este modelo de ciudad compacta favorece la cohesión social. En ella conviven personas de distinta edad, condición social, cultura, intereses, etc. Cuenta con la suficiente masa crítica para generar espacios comunes para el ciudadano y servicios públicos próximos, lo que propicia el encuentro de actividades y favorece el desarrollo de la vida en comunidad.

En este sentido, la compacidad también es la base sobre la que se proyectan los demás sistemas: una movilidad sostenible basada en el transporte público y con facilidades para la bicicleta y el peatón, superando la dependencia del vehículo privado. Y la eficiencia en el consumo de recursos, con ahorros en el consumo de suelo, agua y energía. Tanto en la construcción como en el mantenimiento de sus edificios y redes de transporte.

En definitiva, las ciudades sostenibles deben consumir menores cantidades de suelo, agua y energía, tanto en su construcción como en el mantenimiento de sus edificios y redes de transporte.  Además, han de ser urbes que contribuyan fuertemente a la lucha contra el calentamiento global, con una menor huella de carbono.

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2017-12-12T15:25:36+00:00 12-12-17|DCN, Destacadas|

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