El Centro Pompidou, un coloso del high-tech que rompió convencionalismos

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El Centro Pompidou, un coloso del high-tech que rompió convencionalismos

A principios de este año, los parisinos y la comunidad internacional celebraron el cuarenta aniversario del mayor museo europeo especializado en arte moderno y contemporáneo, el Centro Georges Pompidou. Una obra maestra de los prestigiosos arquitectos Richard Rogers, autor del masterplan de Distrito Castellana Norte, y Renzo Piano. Cuando se erigió, en la segunda mitad del S.XX, sacudió con fuerza los esquemas de la norma y cultura arquitectónica de la época por su estructura industrialista y el contraste con el resto de elementos urbanos.

Un edificio original del movimiento arquitectónico high-tech que, en su día, los parisinos interpretaron como una osadía de dos jóvenes y desconocidos arquitectos que ansiaban hacer presente el futuro. Esta icónica edificación de tuberías multicolor y esqueleto de cristal y acero, se alzó como el proyecto ganador del concurso internacional que se creó para tal fin, al que se presentaron más de 600 propuestas de arquitectos muy reconocidos.

El presidente francés Georges Pompidou fue el verdadero promotor de este centro cultural, entre cuyas funciones estaba atraer una ingente cantidad de visitantes a la ciudad. Y no le falló el instinto. En 2016, el Centro Pompidou registró más de tres millones de visitas, un hecho que no es baladí. Se trata del octavo año consecutivo que supera la cifra de los tres millones de entradas vendidas. Lo que en su día ocasionó un gran impacto visual y popular por la contrariedad de sus formas a las de los edificios del entorno, hoy es un monumento per se.

Interior Centro Pompidou

La seña de identidad de la obra es que no guarda secretos. Desde su esqueleto hasta las escaleras mecánicas en suspensión y los diferentes sistemas mecánicos correspondientes a los conductos de climatización, electricidad y otras funcionalidades, son parte protagonista de la obra y están a la vista de todos los visitantes. Cada uno con su propio código cromático para diferenciarlos: el azul para el aire, el verde para el agua, el amarillo para la electricidad y los tubos rojos acristalados para el tránsito de personas.

El edificio, de seis niveles y una planta subterránea, ocupa solo la mitad de los terrenos que les otorgaron para ceder el resto de la superficie a una gran plaza pública para todos los parisinos y visitantes. Un espacio para hacer comunidad, un lugar de encuentro donde disfrutar de actividades lúdicas organizadas o espontáneas de artistas callejeros. Por su parte, el Centro Pompidou ofrece cada año una treintena de exposiciones temporales, además de una amplia programación de música, danza, teatro, ciclos de cine y conferencias, entre otras iniciativas.

2017-06-07T08:10:27+00:00 07-06-17|DCN, Destacadas|

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