El comercio de proximidad impulsa el valor de la calle como espacio de convivencia

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El comercio de proximidad impulsa el valor de la calle como espacio de convivencia

El e-commerce o comercio electrónico se ha impuesto como una de las fórmula de comercio estrella para el consumidor del S.XXI. No obstante, el comercio de barrio, el tradicional, está haciendo grandes esfuerzos para actualizarse y reivindicar su valor y aportación a la economía local y nacional, a la sostenibilidad y, por supuesto, en la recuperación de las calles como espacios públicos para el encuentro.

En términos meramente económicos, el comercio minorista representó el 5,3% del total del PIB nacional y creó 36.200 empleos netos en 2016, según se recoge en el balance anual de la Confederación Española de Comercio (CEC) -organización empresarial para la defensa, la representación y el fomento de los intereses generales del comercio urbano y de proximidad-. Una contribución de gran valor, pero no es la única. Las ventajas de estos comercios para la vida de los barrios son muy significativas.

A la generación millennial el concepto de “tienda de ultramarinos” o “colmado” quizá les suene, pero seguramente es desconocido para los nacidos después del cambio de siglo y, probablemente, les resulte un término de otra época. Sin embargo, durante muchos años ha sido el establecimiento comercial preferido para comprar todo tipo de productos alimenticios y del día a día de las familias, incluso en nuestros días. Espacios en los que el vínculo entre el tendero y su clientela es muy cercano, casi familiar, y las relaciones sociales se fomentan espontáneamente. Nos referimos a las populares droguerías, carnicerías, fruterías, panaderías y otros establecimientos a pie de calle que forman parte del barrio y le dan identidad propia.

El proyecto para la renovación del norte de Madrid apuesta por esta tipología de negocio por los múltiples beneficios que aporta a la comunidad

Pese a que las nuevas tendencias de mercado han ido imponiendo otros formatos de comercio como las grandes superficies que, si bien prestan un servicio adecuado para muchos consumidores, no tienen ese carácter innato de “crear y compartir barrio”; el comercio de proximidad parece que ha vuelto a entrar en una fase de crecimiento. Las tiendas tradicionales han sufrido tiempos muy inciertos, pero están reinventándose para adaptarse a los nuevos estilos de vida sin perder la esencia que les ha caracterizado todos estos años.

Los comercios de barrio son un aliado para combatir la contaminación que sufren las ciudades ya que reducen en gran medida los desplazamientos en vehículo privado. Disponer de todo lo necesario para la compra diaria a pocos metros del hogar favorece la movilidad blanda y, por tanto, les hace más sostenibles. Sin olvidar el papel que juegan como generadores de empleo y dinamizadores de la economía local, así como su contribución a crear barrios más habitables y atractivos para vivir.

Distrito Castellana Norte es sumamente consciente de todos los valores que aporta el comercio de proximidad a la comunidad, por ello que en el proyecto para la renovación del norte de Madrid se apueste por esta tipología de negocio como extensión del tejido empresarial ya existente en los barrios vinculados a la actuación.

2017-06-12T14:12:08+00:00 12-06-17|DCN, Destacadas|

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