La realidad: aislamiento y atascos sin fin

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La realidad: aislamiento y atascos sin fin

La visita a la zona del Cercanías de Fuencarral nos ha dejado mal sabor de boca. Y, para empeorar aún más el humor del equipo de Comunicación de DCN, nos damos cuenta del infinito rodeo que tenemos que dar para llegar desde la estación hasta Las Tablas.

Reflexionamos buscando la vía más rápida: ir andando por el túnel queda descartado. Es increíble que decenas de ciudadanos todos los días tengan que pasar por este sitio, sin iluminación y sin ninguna seguridad. Sale una chica con una bici y le preguntamos qué tal.

“Bueno, lo que veis, esto es horrible pero yo tengo que llegar al Cercanías y no me queda otra. Además, los hay peores ¿no habéis visto el túnel que está más al sur?

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No resistimos la curiosidad y vamos a verlo. A verlo y fotografiarlo porque, sin pruebas, nadie se creería que en Madrid, en 2016, hay infraestructuras en este estado de abandono. Está lleno de basura, hay colchones tirados por el suelo, jeringuillas… hasta de día da miedo, no queremos ni imaginar cómo se pone esto cuando tramonta el sol.

Cogemos entonces el coche y empezamos el largo rodeo para ir a Las Tablas. Pero… ¡cuánto tráfico! Para entrar y salir del barrio hay filas de coches que auguran una larga espera. Podemos elegir entre asfixiarnos por el calor con las ventanillas cerradas o abrirlas… y asfixiarnos con el humo de los miles de coches aquí bloqueados. En fin ¿cómo íbamos a esperar que fuera distinto? Aquí el lío es cotidiano, ya que la única conexión con el resto de la ciudad es la A1 (la carretera de Burgos, como la conocemos los madrileños).

Es un verdadero disparate que un barrio de reciente creación como este tenga que sufrir tantas incomodidades por el aislamiento. Y también es absurdo que todo el borde que separa Las Tablas de las vías del tren se quede completamente inutilizado, ya que las zonas verdes no están acondicionadas y no se aprovechan.

Las Tablas, además, sufre una falta endémica de equipamientos, lo que es todavía más desconcertante si se tiene en cuenta que es un barrio relativamente nuevo. Mientras volvemos hacia el coche, hablamos de lo importante que sería para estos vecinos que DCN pudiera empezar ya a trabajar para solucionar todos estos problemas. Y, entonces, nos damos de bruces con otro esperpento: las líneas de alta tensión en medio de las casas, así, a la vista, destrozando el paisaje. La conclusión es evidente: ¡tenemos que empezar ya!

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2017-05-24T09:23:56+00:00 20-09-16|Destacadas, No te pierdas el norte|

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