Los tesoros subterráneos del Metro de Madrid

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Los tesoros subterráneos del Metro de Madrid

Parece un escenario de película, pero es real y se ha convertido en una de las atracciones turísticas más originales de Madrid. La estación fantasma de Chamberí nos permite recorrer los pasillos, los andenes y el vestíbulo del Metro como lo hacían nuestros bisabuelos en 1919. Fue una de las 8 estaciones originales de la primera línea del Metro de Madrid, que unía Sol con Cuatro Caminos. En 1966 cerró sus puertas, ya que al ampliarse los andenes de sus estaciones adyacentes – Iglesia y Bilbao- se acortó tanto la distancia entre ambas que ya no tenía sentido que el Metro parara en la estación intermedia de Chamberí.

Ahora se puede visitar de jueves a domingo, gracias a la labor de difusión de Adén 0, el departamento de interpretación de Metro de Madrid. A este auténtico museo se accede desde la misma plaza de Chamberí y la entrada es gratuita. Puedes consultar los horarios de visita en la web de Metro. También la puedes ver fugazmente si entornas los ojos al viajar por la Línea 1 entre Iglesia y Bilbao.

La estación es obra de Antonio Palacios, el célebre arquitecto pontevedrés a quien debemos edificios como el Palacio de Comunicaciones y el Círculo de Bellas Artes. Azulejos, pasamanos, carteles informativos, anuncios, taquillas y tornos de entrada se conservan intactos gracias a que la estación permaneció cerrada, y olvidada, durante más de cuarenta años. ¿Aún no la conoces?

Los tres motores que movieron Madrid durante medio siglo

En la Nave de Motores, en la calle Valderribas (Pacífico), podemos contemplar los motores diésel que abastecieron de corriente eléctrica el Metro de Madrid desde 1923 hasta 1972. Son tres gigantescos ingenios similares a los motores que propulsaban el Titanic. Se trajeron de Alemania y para albergarlos se construyó una fabulosa nave de ladrillo y cristal. ¿Quién la diseñó? Antonio Palacios, como no podía ser de otra forma.

La Nave de Motores prestó servicio al Metro durante medio siglo. El puesto de mando, los extintores, las barandillas, los faroles o los cuadros de herramientas, por los que no parece haber pasado el tiempo, son reliquias industriales de altísimo valor patrimonial. Los tres motores son, además, parte de la memoria de Madrid. Durante la Guerra Civil (1936-1939) se utilizaron para abastecer de electricidad a la población civil asediada por los bombardeos.

A unos metros de la Nave de Motores encontramos un tercer tesoro de Antonio Palacios que acaba de abrirse al público por primera vez este año: el vestíbulo original de la estación de Pacífico, de la línea 1, que data de 1923. Se puede recorrer previa inscripción todos los sábados y permite admirar azulejos, pasamanos, puertas de madera y arcos con el estilo inconfundible de Palacios.

¿Te damos otra sorpresa? El tranvía de Doctor Zhivago

Chamberí y Pacífico no son las únicas estaciones de Metro que guardan secretos del pasado. En Ópera se conservan los restos de los acueductos medievales que surtían de agua a Madrid, en Retiro hay unos murales originales de Antonio Mingote y hay restos arqueológicos y paleontológicos diseminados por varias estaciones. Y una última sorpresa: en Pinar de Chamartín se exhibe un tranvía mítico: el de la línea 3 que unía Serrano con la Puerta del Sol. En este tranvía, utilizado en el rodaje de Doctor Zhivago, se cruzan Omar Sharif y Julie Christie en una de las escenas más famosas de la historia del cine.

2018-01-04T10:54:24+00:00 03-01-18|DCN, Destacadas|

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