Este galardonado urbanista ha realizado el Plan Maestro de Distrito Castellana Norte

Nacer en Florencia imprime carácter. El arquitecto británico Richard Rogers, nacido en la capital Toscana en 1933, afirma que su primer referente arquitectónico fue el maestro del Renacimiento Filippo Brunelleschi –autor de la cúpula de la catedral florentina Santa María del Fiore–. A priori, este vínculo resulta curioso, teniendo en cuenta que Rogers es el responsable de edificios icónicos de la modernidad como el Centro Georges Pompidou de París, el edificio Lloyd’s de Londres y la Terminal 4 de Madrid-Barajas. Sin embargo, las obras de Brunelleschi ejemplifican la principal preocupación arquitectónica de Rogers: el espacio público como un punto de encuentro y de intercambio de ideas. Tomando esta premisa como punto de partida, Rogers ha realizado el Plan Maestro de Distrito Castellana Norte (DCN), proyecto que concibe una ciudad para vivir y disfrutar, sostenible y vanguardista, de usos mixtos, en la que comercio, ocio, trabajo y vivienda se mezclan. En el desarrollo de DCN también participó Simon Smithson, arquitecto y socio del estudio de Richard Rogers, Rogers Stirk Harbour & Partners.

Richard Rogers, autor de la Terminal 4 de Madrid-Barajas

Richard Rogers, autor de la T4 de Madrid-Barajas, posa en el interior de su obra. Foto: Jon Barandica

Distinguido en 2007 con el Premio Pritzker –galardón coloquialmente descrito como el Nobel de la Arquitectura–, Rogers es un activo impulsor de las ciudades compactas, capaces de aumentar el nivel de vida de los ciudadanos estableciendo más de un centro urbano. Considerado el padre del urbanismo moderno, el británico sostiene que, en vez de expandirse por espacios naturales, las ciudades deben utilizar suelo abandonado y edificios en desuso para crear nuevas infraestructuras. En opinión del arquitecto, el espacio público actúa como catalizador: genera energía y entusiasmo, y aporta la calma y la tranquilidad necesarias para descansar del ruido y del caos inherente a las grandes urbes.

Rogers es un activo impulsor de las ciudades compactas, capaces de aumentar el nivel de vida de los ciudadanos

Otro de los elementos claves de la concepción urbanística de Rogers es el de la sostenibilidad. Consciente de la amenaza del calentamiento global, sus diseños aspiran a ser eficientes energéticamente. Uno de sus mejores trabajos al respecto es el realizado en la Asamblea Nacional de Gales. El espacio que rodea la sala de sesiones, por ejemplo, dispone de ventilación natural y el suelo sobre el que se asienta funciona como un depósito de refrigeración. En esta línea se inscribe su preocupación por utilizar sistemas de producción innovadores y el empleo de materiales de alta tecnología.

En agradecimiento a su contribución al urbanismo contemporáneo, Rogers fue nombrado Lord en 2008 por el Parlamento británico. A pesar de los honores y homenajes, el arquitecto mantiene una actitud socialmente comprometida. Talante que define su forma de ver la vida y la arquitectura.