Torres Blancas: 40 años de un icono arquitectónico de Madrid

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Torres Blancas: 40 años de un icono arquitectónico de Madrid

Ni son torres, ni son blancas. Pero el edificio de Francisco Javier Sáenz de Oiza en la avenida de América es uno de los iconos arquitectónicos de Madrid. Sus 71 metros de altura reciben cada día a decenas de miles de viajeros que llegan a la capital española desde la carretera de Barcelona o el aeropuerto de Barajas. Fue el sueño de un constructor, Juan Huarte, uno de los principales mecenas del arte de vanguardia en la segunda mitad del siglo XX.

La torre fue diseñada en 1961 por encargo de Huarte, pero la construcción se prolongó de 1964 a 1968. Con 22 alturas y dos plantas mirador sobre las que se posa una piscina con unas impresionantes vistas, Torres Blancas es una estructura de hormigón con la que Sáenz de Oiza recogió el legado de Le Corbusier (racionalismo) y de Frank Lloyd Wright (organicismo). El edificio lo planteó como un gigantesco árbol donde los pisos se van superponiendo y entrelazando como si fueran las ramas de un organismo vivo.

En un principio iban a ser dos torres gemelas, pero el proyecto se quedó en una. La referencia al blanco, que contradice el color real de las torres, grisáceo, es un homenaje de Sáenz de Oiza a la pureza del color que identifica a Le Corbusier.

El arquitecto navarro (1918-2000) fue profesor de varias generaciones de arquitectos en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Madrid (ETSAM) y premio Príncipe de Asturias de las Artes. A su genio debemos obras como la torre del BBVA en el Paseo de la Castellana, el santuario de Aránzazu (Oñate), el Palacio de Festivales de Santander o el llamado “Ruedo” de la M-30.

Él mismo vivió hasta su muerte en uno de los pisos de Torres Blancas, un árbol de hormigón con el que revolucionó la arquitectura de la época con soluciones innovadoras como sus terrazas circulares, su estructura de hormigón armado o el restaurante que coronaba la torre, que daba servicio a los pisos a través de un interfono y un ascensor-portaplatos.

Detalle de la parte alta del edificio

Antonio López y Camilo José Cela, ilustres moradores de Torres Blancas

Antonio López fue un visitante asiduo durante año del mirador, pues eligió esa atalaya para uno de sus cuadros más conocidos, “Madrid desde Torres Blancas”, que pintó entre 1974 y 1982 y se convirtió, al ser subastado en 2008, en la obra más cara de un artista español vivo.

Camilo José Cela fue otro de los vecinos ilustres de Torres Blancas, como el propio Sáenz de Oiza, que no llego a ver estrenada la película de Jim Jarmusch (“Los límites del control”) que inmortalizaba su obra. La editorial Alfaguara, que fundaron los hermanos Huarte, tuvo su sede en el edificio.

Torres Blancas no es el único rascacielos de autor en Madrid. La capital cuenta con obras maestras en altura como la propia torre BBVA de Sáenz de Oiza, o las Cuatro Torres, firmadas por arquitectos de la talla de César Pelli, Norman Foster o I.M. Pei, el autor de la pirámide del Louvre.

2017-12-07T10:16:35+00:00 07-12-17|DCN, Destacadas|

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