¿Cómo será en el futuro la entrega de paquetería en nuestras ciudades?

  • Modelo de ciudad

La logística urbana está resultando clave durante la crisis sanitaria, pero no lo será menos una vez que se supere. Las ciudades buscan soluciones para cubrir el reparto en la denominada última milla.

Taquillas de entrega, carriles multiusos, vehículos de reparto ecoeficientes o digitalización de la carga y descarga son algunas de las propuestas de los expertos.

 

La logística urbana está mostrándose como un sector clave durante la actual crisis sanitaria, y será uno de los grandes retos una vez que el mundo vuelva de nuevo a la normalidad. Antes de la emergencia por el coronavirus, el comercio electrónico ya representaba el 20% del total en España, y es previsible que, de ahora en adelante, esas cifras aumenten considerablemente. La compra online pone en marcha la compleja mecánica logística, que tiene en la denominada última milla uno de los eslabones más importantes. No en vano, las ciudades llevan años buscando un modelo ecoeficiente para resolver de forma sostenible la entrega de estas y otras mercancías. La ciudad de Madrid no es ajena este debate, y el Ayuntamiento de la capital anunció en diciembre que tiene intención de elaborar un plan especial para regular los usos de distribución urbana de mercancías en los límites de su municipio. La implantación de las medidas más avanzadas también está en estudio en Madrid Nuevo Norte, un proyecto que represente una oportunidad única en la implantación de modelos innovadores y que se halla actualmente inmerso en la búsqueda de las mejores alternativas para el futuro.

“Hay una tendencia mundial, que es el crecimiento de las grandes ciudades, lo que incrementa el tráfico de mercancías”, explica Marc Nicolás responsable de Movilidad de la Asociación de Fabricantes y Distribuidores (Aecoc), “pero además nunca ha habido una planificación estratégica para este tipo de transporte en el área urbana, como sí lo hay, por ejemplo, para el de viajeros”.

Para este experto de la entidad que agrupa a gran parte de la gran industria de gran consumo, las ventas del ecommerce son tan sólo una mínima parte del reto, aunque “sí es verdad que llamativa”, reconoce. De hecho, estos paquetes representaban solamente el 5% de las mercancías que entran en la ciudad a diario antes de la crisis del covid-19, dato que puede alcanzar el 10% en sociedades con una mayor implantación, como la británica.

 

El covid-19 reta a la última milla.

Compras online que han escalado en porcentajes nunca antes visto durante el confinamiento por el coronavirus: “El ecommerce ha crecido entre el 25% el 250% dependiendo del sector”, confirma Nicolás. Un reto sin precedentes para el funcionamiento de la logística de última milla, que, según este experto, ha sido superado con nota: “El comercio está acostumbrado a afrontar picos como Navidad o Black Friday, por ello ha tenido una buena respuesta frente al aumento de la demanda, evitando el colapso”.

Se llama logística “de última milla” al transporte de cualquier bien físico hasta el punto de entrega en el entorno urbano. Un recorrido que, por sus características, como la multiplicidad de los puntos de entrega (“capilaridad”) y el tipo de vehículos de menor tamaño que emplea, “es el más costoso por volumen transportado”, según explica Nicolás.

 

Incremento del tráfico urbano.

El verdadero problema en un contexto de actividad urbana normal está en el volumen de vehículos rodados que el transporte de mercancías inyecta en las calles de las ciudades, empeorando la calidad del aire y contribuyendo tanto al calentamiento global como a ocasionar molestias al ciudadano. Dicho volumen aumenta aún más debido a problemáticas específicas del comercio online, como la llamada “logística inversa”, es decir, la gestión de las devoluciones de los productos, un aspecto para el que aún no se ha encontrado soluciones definitivas a nivel global.

“Sin embargo, ninguna ciudad quiere renunciar a la distribución urbana, porque genera calidad de vida y economía”, recuerda Nicolás, “lo que no impide que necesite de actuaciones y soluciones en el corto plazo, pero siempre desde una colaboración público-privada”.

 

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De hecho, la última milla logística se ha convertido en uno de los temas de más apasionado debate entre los expertos del sector en los últimos años, y sobre el que más han incidido los ayuntamientos de las grandes urbes. En Aecoc han analizado las soluciones más avanzadas que se aplican en las ciudades europeas y han definido sus líneas de trabajo.

Una de sus propuestas clave consiste en desplegar en las ciudades redes de taquillas y puntos de entrega de paquetería para el comercio por internet. Esto requiere, en principio, que se habilite espacio urbano para las instalaciones, aunque ya se está experimentando con modelos de colaboración con el comercio de proximidad como punto de entrega: “Una vía para establecer sinergias con el comercio de barrio que accede a ser centro de despacho de las compras online”, destacan en Aecoc. La medida sirve para reducir las entregas fallidas (cuando nadie recoge el paquete, lo que obliga a un nuevo desplazamiento) y facilita las devoluciones. Desde la asociación insisten en la importancia de que estas taquillas sean compatibles con todos los operadores de reparto, para no multiplicar estas infraestructuras de modo innecesario.

Digitalizar las zonas de carga y descarga para generar big data y mejorar su planificación y dimensionamiento es otra de las medidas que sugiere esta asociación. Ya existen aplicaciones móviles que permiten al operario informar de la hora de llegada y salida y extraer datos reales sobre utilización y sobre horarios de mayor y menor demanda. Aecoc apunta incluso a la posibilidad de compartir datos relacionados con la logística entre empresas y las administraciones. El objetivo es que, una vez agrupados los datos, se puedan conseguir mejoras que favorezcan a todos los agentes implicados.

Para calles especialmente complejas en los centros urbanos, Aecoc sugiere asignar diferentes usos para un mismo carril, por ejemplo, utilizarlo determinadas horas para reparto de mercancías o bicicleta y para el estacionamiento durante las horas nocturnas. Todo ello tras un estudio de necesidades y contando con sistemas inteligentes permitan gestionarlo con flexibilidad. La asociación también propone flexibilizar el acceso para la carga y descarga, contemplando diferentes franjas horarias. De hecho, durante el confinamiento por el covi-19 ésta ha sido una medida adoptada por “la práctica totalidad de grandes ciudades de España”, continúan desde Aecoc, por ejemplo, permitiendo el uso gratuito de las zonas de estacionamiento regulado o, en ciudades como Madrid y Barcelona, dando mayores facilidades para la entrada en centro urbano de camiones de mayor tonelaje.

Para Aecoc, una medida que tiene sentido en determinados contextos urbanos consiste en habilitar centros logísticos de mayor tamaño y cercanía a la ciudad, desde los que se cubra una distancia menor hasta el destino final, “lo que rebaja la última milla”, explica Nicolás. Y, aunque no sea una solución aplicable de forma generalizada en todas las ciudades y barrios, el representante de la asociación la considera adecuada para zonas en las que se haya estudiado su idoneidad.

Este es el caso de Madrid Nuevo Norte, el gran proyecto de regeneración urbana de la capital, que plantea esta solución junto con otras medidas antes mencionadas, como incentivar el reparto nocturno de mercancías, la digitalización y la creación de una red de consignas y puntos de recogida.

 

La propuesta de Madrid Nuevo Norte.

El proyecto Madrid Nuevo Norte propone integrar la red logística en la ciudad, y sugiere la posible implantación de una completa red de microplataformas urbanas y puntos de distribución. Todo ello, minimizando las distancias entre los almacenes y los puntos de entrega final y apostando por la movilidad inteligente. Esta innovadora red aportaría permeabilidad al sistema, reduciendo y optimizando la circulación de vehículos de reparto en la ciudad.

Madrid Nuevo Norte ha obtenido recientemente su aprobación definitiva, y las administraciones implicadas en el proyecto –central, autonómica y municipal– apuestan por este proyecto como gran catalizador de la economía de la región en un futuro próximo. Conforme se supere la actual crisis sanitaria, van a ser más necesarias que nunca iniciativas que creen empleo de calidad y activen sectores clave para la recuperación. Ese crecimiento ha de ser sostenible y consciente de los grandes retos urbanos y, por tanto, ha de incorporar las medidas más avanzadas en un aspecto tan fundamental para la ciudad del futuro como es la logística urbana.

19 mayo 2020

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Distrito Castellana Norte


19 mayo 2020

por Distrito Castellana Norte