El Eje Prado-Retiro consigue el reconocimiento de Patrimonio Mundial de la UNESCO

  • Cultura y Ocio
  • Madrid

El eje, con el nombre de “Paisaje de la Luz” permite a Madrid ingresar en el listado de capitales europeas con este reconocimiento de la Unesco.

El eje Prado-Retiro es un conjunto único que ha sabido mantener, a lo largo de los siglos, su función como emblema de la ciudad de Madrid.

 

El eje Prado-Retiro, bajo la denominación “Paisaje de la Luz”, acaba de ser declarado Patrimonio Mundial de la UNESCO. Después de siete años trabajando para la obtención de este reconocimiento, Madrid pasa así a ingresar en la lista de capitales europeas con algún bien inscrito como Patrimonio Mundial.

El área “Paisaje de la Luz” abarca un área que incluye edificios, monumentos y árboles, a lo que se suma un enorme legado cultural e histórico intangible.

El Paseo del Prado y el Parque del Retiro forman un conjunto único que, desde sus inicios, ha sido testigo y escenario de la historia y la transformación de Madrid y de España. Este enclave urbano donde arte, naturaleza y ciencia conviven con el poder político y económico aspiraba a ser Patrimonio Mundial de la UNESCO por los valores universales que representa y por fin lo ha conseguido.

El del Prado es uno de los primeros paseos arbolados urbanos realizado en Europa, dedicado enteramente al ocio. “Nace de la voluntad del rey Felipe II de definir un ámbito natural para el recreo de los ciudadanos, de manera permanente”, destaca Concepción Lopezosa, profesora de Historia del Arte en la Universidad Complutense de Madrid.

Felipe II convirtió esta zona entonces periférica en un nuevo núcleo de crecimiento, al elegir el Cuarto Real del Monasterio de San Jerónimo el Real para pernoctar. Después, Felipe IV continuó dando forma a estos terrenos con la construcción del desaparecido Palacio del Buen Retiro y sus jardines palatinos, creando así un conjunto único junto con el paseo del Prado.

 

Fuentes del conjunto disenado por Ventura Rodriguez

Una de las Cuatro Fuentes del conjunto diseñado por Ventura Rodríguez para el paseo del Prado

 

Escenario permanente de distintos momentos históricos de la ciudad y del país, ha concentrado instituciones muy diversas, especialmente tras la intervención de Carlos III y la creación del Salón del Prado. Esta intervención suscitó a su alrededor un buen número de mejoras en el tránsito del paseo, en la canalización de las aguas o en el pavimento, entre otros. Sin embargo, la Guerra de la Independencia acabó con el proyecto científico de Carlos III, y dio paso al poder político y económico. Así, durante el siglo XIX, edificios como el Banco de España, la Bolsa de Madrid, el palacio de las Cortes o, posteriormente, el Palacio de Correos, obra de Antonio Palacios, enriquecieron el perfil arquitectónico de la zona.

 

El Paseo de Carlos III

El Paseo del Prado fue definido como un lugar de recreo, en el que disfrutar de un buen vaso de aloja, la bebida refrescante de la época, escuchar la música de la Torrecilla del Prado o simplemente dejarse ver. Pero es, sin duda, Carlos III quien impulsó de manera definitiva el desarrollo del eje con el Salón del Prado y las mejoras realizadas en esta zona, o la dotación de elementos artísticos como las emblemáticas fuentes monumentales de Neptuno, Cibeles, Apolo y el conjunto de las Cuatro Fuentes, diseñado por Ventura Rodríguez, todo un símbolo de Madrid.

Conocido como el “Rey alcalde”, el monarca borbón convierte este eje en un modelo de intervención urbanística, que era conocido como el Prado de Atocha, ordenando ese recodo de naturaleza en una capital cada vez más grande y con una mayor necesidad de respirar aire limpio. El objetivo era procurar el bienestar de los ciudadanos.

Además, Carlos III introdujo las ciencias como valor universal para el disfrute y conocimiento de la ciudadanía. Desarrolló “la Colina de las Ciencias”, su proyecto científico y artístico, vinculado al pensamiento ilustrado. Alrededor del Salón del Prado se establecieron arquitecturas tan emblemáticas como el actual Museo del Prado, obra de Juan de Villanueva, pensado en aquel entonces para albergar el Gabinete de Historia Natural y formar un triángulo de las ciencias junto con el Real Observatorio Astronómico y el Real Jardín Botánico.

 

Museo del Prado

Acceso por la puerta de Goya al Museo del Prado, edificio proyectado por Villanueva que inicialmente concibió Carlos III como Gabinete de Historia Natural

 

El Paseo del arte y de las letras

Durante el Siglo de Oro el Paseo del Prado era lugar de galanteo y escenario social. Y precisamente durante los siglos XVI y XVII, gran parte de la vida cultural y literaria de Madrid se desarrollaba entre la Calle Mayor y esta zona vinculada a la Corte, por lo que estaba en boca de literatos de la época. Además, junto al paseo, serpenteaba lo que en aquel entonces se conocía como el barrio de las corralas, hoy Barrio de las Letras. Se trata de uno de los lugares más auténticos de la capital, y en él vivieron Lope de Vega, Francisco de Quevedo y su enemigo Luis de Góngora, sin olvidar al más universal, Miguel de Cervantes.

En este ámbito, Lopezosa destaca, además, cómo la importancia del Museo del Prado ha sido fundamental como referente y reclamo para convertir el eje en el Paseo del Arte, concentrando un importante número de museos como el Museo de Artes Decorativas, el Thyssen-Bornemisza, el Reina Sofía, en lo que fuera el antiguo Hospital General, o ya en el siglo XXI, el CaixaForum y su jardín vertical. No en vano, el Museo del Prado es una de las pinacotecas más importantes del mundo dos siglos después de que María Isabel de Braganza, esposa de Fernando VII, cambiase su destino final para pasar a albergar las colecciones reales de pintura y escultura.

Este espíritu de la reforma ilustrada llegó a los territorios de Amércia, donde la revolución urbanística de Carlos III tuvo también su espacio en lugares como México, Perú o Cuba. Al igual que en otras ciudades españolas como Sevilla, el Salón del Prado se replicó en estos territorios de ultramar, donde además se desarrolló una gran actividad científica impulsada por un importante número de expedidiciones para la investigación de la flora y la fauna de especies nuevas para el Viejo Continente.

 

El Retiro

Vista del parterre francés de El Retiro desde el acceso por la puerta de Felipe IV que, al igual que el Casón del Buen Retiro (al fondo), se remonta al siglo XVII.

 

De vuelta a Madrid, en la actualidad es complicado tener esa visión de conjunto, ya que el vínculo que unía ambos espacios (Retiro y paseo del Prado) quedó roto en el siglo XIX, fruto de la propia evolución de la ciudad, tal y como señala Lopezosa, cuando la reina Isabel II decidió enajenar parte de los jardines del Retiro para crear el actual barrio de los Jerónimos.

Hoy, el paseo del Prado contribuye, junto con sus prolongaciones, el paseo de Recoletos y de la Castellana, a vertebrar la ciudad. Y cada domingo, madrileños y visitantes pueden disfrutar recorriéndolo de arriba a abajo gracias a la iniciativa Pasea Madrid, que lo libera del tráfico de coches durante unas horas y lo cambia por distintas ofertas de ocio y cultura. Para seguir empapándose de este conjunto urbano se pueden comprar libros en la mítica Cuesta de Moyano y antes de perderse en el Retiro, entre jardines como los de Cecilio Rodríguez, árboles singulares, palacetes como el de Cristal o el de Velázquez, fuentes como la del Ángel Caído y monumentos como el de Alfonso XII. Con montaña artificial incluida, una Casa de Fieras sin fieras, y vestigios del pasado, como el estanque que formaba parte del conjunto palaciego que da nombre a este emblemático parque urbano o una antigua noria que recientemente ha vuelto a ser puesta en funcionamiento tras un proceso de restauración. Pero el Retiro es mucho más, gracias a los conciertos en su templete de música, su teatro de títeres, su histórico vivero de Estufas, su huerto urbano, su biblioteca, sus quioscos o sus paseos amenizados con artistas, músicos, titiriteros y estatuas vivientes.

El eje Prado-Retiro es un conjunto único en su origen que ha sabido mantener, a lo largo de los siglos, su función como testimonio vivo, emblema de la ciudad y escenario invariable de la historia de Madrid y de las necesidades de sus ciudadanos.

 

Monumento a Alfonso XII frente al estanque de El Retiro

Monumento a Alfonso XII frente al estanque de El Retiro.

27 julio 2021

Autor

Distrito Castellana Norte


27 julio 2021

por Distrito Castellana Norte