Innovaciones tecnológicas para reutilizar la energía de los trenes

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Adif avanza en su proyecto de impulsar una red de “ferrolineras” en toda España para abastecer vehículos eléctricos con la energía residual del frenado de los trenes.

Las innovaciones de Metro de Madrid incluyen el aprovechamiento de la energía de frenado de sus convoyes y sistemas de conducción inteligente

Las medidas de ahorro energético del suburbano madrileño han permitido reducir el 25% de su consumo de energía eléctrica.

 

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Metro de Madrid está empezando a implantar un novedoso sistema de recuperación de energía procedente de la frenada de los convoyes. Foto: iStock/ Meinzahn.

 

La necesidad de buscar modelos energéticos más eficientes y menos contaminantes está llevando a los gestores de sistemas ferroviarios en sus distintos ámbitos de actuación, como son Adif y Metro de Madrid, a innovar en tecnologías que reduzcan la factura eléctrica y a experimentar nuevas formas de aprovechar la energía residual, como la que se produce durante el frenado de los trenes.

 

Las ferrolineras de Adif

El gestor ferroviario Adif está impulsando la creación de una red de “ferrolineras”, su propuesta de recuperación y aprovechamiento de la energía que se plantea extenderse por todo el país, y que actualmente está en fase de desarrollo. Se trata de un sistema de puntos para el repostaje de vehículos eléctricos ubicados en las proximidades de las estaciones ferroviarias, que podrían utilizar la energía cinética generada por los trenes al frenar, para recargar las baterías de los coches. Así, esa fuente de energía, que de otro modo se desaprovecharía, se puede derivar a la carga de vehículos eléctricos, transformando la alta tensión en baja tensión y sin que esto afecte al tráfico ferroviario.

 

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Los proyectos piloto de ferrolineras de Adif ya han testeado en las estaciones de tren de Málaga y Santander la recuperación de la energía de frenado para repostaje eléctrico. Foto: Adif.

 

El Administrador de Infraestructuras Ferroviarias inició en 2020 la licitación de hasta 400 posibles estaciones repartidas por todo el territorio nacional para la instalación de puntos de recarga eléctrica. Según publicaba el diario ABC, varios operadores e inversores presolicitaron, un año después, 165 de esos enclaves. Ahora, su puesta en marcha dependerá de un estudio final, caso por caso, para determinar su viabilidad.

Una de las ventajas más notables de este proyecto es la diversidad de ubicaciones que proporciona la extensa red ferroviaria española. Gracias a la capilaridad de los 9.700 km de líneas electrificadas de su red, estas ferrolineras podrían dar servicio a los coches eléctricos en sus desplazamientos entre ciudades, donde en muchas ocasiones es más difícil llegar con otro tipo de infraestructuras, muy especialmente en áreas rurales donde la red convencional no llega o el coste lo convertiría en inviable.

Pero las ferrolineras de Adif también apuestan por ubicaciones urbanas. De hecho, los proyectos piloto han testeado el sistema desde las estaciones de Málaga-María Zambrano y Santander, y no se descarta que pudieran estar presentes en grandes proyectos como la renovación de la estación de Madrid-Chamartín-Clara Campoamor para dar servicio a los vecinos de Madrid Nuevo Norte.

 

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Explicación del funcionamiento de las ferrolineras de Adif, que aprovechan la energía del frenado de los trenes, así como la energía solar captada por paneles funcionales en las estaciones, para la recarga de vehículos eléctricos. Infografía: Adif.

 

Metro de Madrid: cómo ahorrar el 25% de energía 

Si Adif planea un sistema de suministro de energía limpia a nivel nacional, en el ámbito de la Comunidad de Madrid, Metro de Madrid también invierte recursos y talento en transformar su modelo energético. “Tratamos de identificar continuamente nuevos campos de mejora en el ámbito de la eficiencia energética”, explica Isaac Centellas, responsable de la división de Instalaciones y Sistemas de la Información de Metro Madrid, “porque la eficiencia energética no es solo una obligación para Metro de Madrid desde el punto de vista social y medioambiental, también desde el punto de vista de la gestión”, añade.

Y es que, según detalla este ingeniero y responsable del metropolitano madrileño, “a la partida energética se destina el 5% del total de gastos del transporte metropolitano madrileño”. Minimizar ese consumo no es solo una responsabilidad sino un reto técnico. Y gracias a las medidas contenidas en los planes implementados en los últimos años, “se ha logrado reducir más del 25% la energía eléctrica consumida para el funcionamiento diario”, destaca Centellas.

Un ahorro que reduce costes y “mejora la calidad de vida de todos los madrileños, usen o no el transporte público”, afirma este responsable. “Metro Madrid es consciente de que debe dar ejemplo y en su ADN está el cuidado del medioambiente”, añade.

 

Reutilización de la energía de frenado

Entre las iniciativas más novedosas del suburbano madrileño está la recuperación de la energía procedente del sistema de frenada de los convoyes, y en torno a esta idea se han llevado a cabo dos acciones principales.

La primera de ellas se basa en las celdas reversibles. Así es como se conocen unos equipos eléctricos que permiten reutilizar la energía de frenado de los trenes para aprovecharla en servicios auxiliares de estaciones u otro tipo de instalaciones, como máquinas expendedoras, luminarias, ventiladores o escaleras mecánicas. Las cuatro instalaciones que ya están dotadas con esta tecnología son las de La Peseta (línea 11), La Moraleja (línea 10B), Hospital de Móstoles (línea 12) y la última en sumarse, la de Barrio del Puerto (línea 7B).

Los resultados iniciales se daban a conocer el pasado mes de agosto, un ahorro energético “que es equivalente al consumo de 500 personas al año, sólo en periodo de prueba, y está previsto que se amplíe próximamente”, informaba Metro de Madrid, con datos extraídos en tres de las cuatro estaciones que ya cuentan con este sistema.

 

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El sistema de celdas reversibles logró un ahorro energético equivalente al consumo de 500 personas al año en su fase inicial de pruebas, según reportó la compañía el pasado agosto. Foto: iStock/Santypan.

 

Isaac Centellas apunta a un balance inicial exitoso: “En principio, se ha demostrado que las cuatro ubicaciones escogidas han sido un acierto y los resultados, sin estar consolidados y sin que funcionen al cien por cien, son muy satisfactorios”, aclara.

El responsable de Metro amplía que, una vez se analicen los resultados durante el periodo requerido para tener resultados fiables, se tomarán las decisiones oportunas sobre su instalación en otras ubicaciones.

 

Proyecto Metrolinera y otras medidas energéticas

Ya en 2011, Metro Madrid empezó a trabajar en el aprovechamiento de la energía de frenado. Ese proyecto pionero se llamó Metrolinera y perseguía crear puntos de carga para coches eléctricos en superficie. “Metro de Madrid siempre estudia cualquier posibilidad que implique la reutilización de la energía, pero esta experiencia piloto manifestó ciertos problemas técnicos, administrativos y legales que deben tenerse en cuenta en futuros proyectos”, expone Centellas, quien se muestra optimista sobre la futura aportación de las infraestructuras urbanas como fuentes de energía renovable, ya sea con estas u otras iniciativas que se investiguen y desarrollen: “Con la nueva ley de Cambio Climático y Transición Ecológica, esperamos que se potencien este tipo de actuaciones, siempre que se demuestre su eficiencia y eficacia”.

Además de las celdas reversibles y de las pruebas con Metrolinera, son muchas las medidas orientadas a la eficiencia del consumo que ya se han implementado en el suburbano madrileño. Metro de Madrid cuenta con un sistema de conducción inteligente para que los convoyes se muevan a velocidad constante, con la consiguiente optimización del consumo energético. Esta uniformidad en la velocidad permite “un consumo de 1,3 kW/h por kilómetro recorrido, frente a la media de los grandes metros del mundo, que está por encima de los 2,6”, según detallan desde el metropolitano madrileño. El progresivo aumento de la flota de vehículos eléctricos es otra de las iniciativas dentro de su plan de eficiencia energética. Además, como parte de ese mismo marco, ya ha sustituido más de 200.000 luminarias de trenes y estaciones por tecnología LED. A esto hay que añadir un sistema de gestión inteligente de la ventilación, que reduce el consumo energético entre el 15 y el 25 % de cada equipo.

28 febrero 2022

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Distrito Castellana Norte


28 febrero 2022

por Distrito Castellana Norte