La movilidad urbana evoluciona hacia el futuro

  • Modelo de ciudad

El énfasis cada vez mayor en la sostenibilidad medioambiental, económica y social está modificando los patrones de desplazamiento en las ciudades.

Los grandes núcleos urbanos ponen a prueba conceptos como caminabilidad, ciclabilidad, electrificación, intermodalidad o micromovilidad compartida.

 

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Actualmente, más de la mitad de la población mundial vive en ciudades, lo que las convierte en el terreno más complejo y exigente para testar formas de movilidad más eficientes y sostenibles, que hagan el entorno más habitable. Alrededor de esta idea giraron las aportaciones de los 350 expertos y los representantes de 400 ciudades reunidos el pasado mes de noviembre en la primera edición del Tomorrow Mobility Congress, coorganizado por el Instituto Europeo de Innovación y Tecnología (EIT) a través de su iniciativa EIT Urban Mobility.  Un encuentro que se celebró en Barcelona en el marco de la décima edición del Smart City Expo World Congress.

EIT Urban Mobility se centra en fomentar soluciones y sistemas de transporte que muevan a más personas en las ciudades de manera más eficiente, al tiempo que se libera el espacio público. Para ello, pone en contacto a actores relevantes implicados en la movilidad urbana, busca crear sinergias entre ellos y, además, involucrar a los ciudadanos para que se conviertan en agentes del cambio.

Entre los retos a los que se enfrentará la movilidad urbana que contempla esta iniciativa europea están la construcción y el mantenimiento de las infraestructuras de transportes, la reducción de costes económicos y medioambientales derivados de la congestión en las ciudades y las demandas de mejor calidad del aire, accesibilidad y seguridad.

Ciudades amables con el peatón y con los desplazamientos en bicicleta contribuyen a perfilar un ecosistema de movilidad más sostenible. Esto pasa inevitablemente por dar prioridad a los espacios peatonales y reducir el protagonismo del vehículo privado, lo que supone importantes beneficios para la salud, al mejorar la calidad del aire y promover hábitos de desplazamiento activos. También es una de las claves para reducir la huella de carbono. Como han destacado desde el propio EIT Urban Mobility, “la energía más sostenible es aquella que no usamos”.

 

Innovaciones tecnológicas

Este organismo europeo también pone el foco en el desarrollo de innovaciones ad hoc que puedan facilitar los objetivos de movilidad sostenible. Entre las novedades tecnológicas que se han presentado en el primer Tomorrow Mobility Congress, se cuentan sistemas de propulsión sostenibles, vehículos autónomos e inteligencia artificial. Estas tecnologías se dan la mano en propuestas como un vehículo robotizado para el reparto de compras en comercios de proximidad o un dispositivo con microcámaras y radar instalado bajo el sillín, que mejora la seguridad de los ciclistas. También se ha expuesto un microbús lanzadera autónomo, propulsado con hidrógeno, y hasta aerotaxis eléctricos.

 

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Una empresa estonia ha desarrollado el primer vehículo autónomo de transporte colectivo impulsado con hidrógeno. Imagen: Auve Tech.

 

Actualmente, a los resultados de las zonas de bajas emisiones en el centro de ciudades como Londres o Madrid, se suma la incipiente gestión del big data para lograr mejores servicios de transporte y gestión del tráfico, mientras se multiplican en el mercado las aplicaciones móviles que promueven el concepto MaaS (Mobility as a Service). Aplicaciones que buscan optimizar los desplazamientos urbanos combinando distintas formas de transporte y hasta calculando el coste económico y la huella de carbono del trayecto. La pandemia, que ha supuesto un revulsivo para la industria del transporte, está reconduciendo estas aplicaciones hacia un público más amplio y enfocándose más a los usuarios locales que a los visitantes esporádicos, con la consiguiente adaptación de precios de servicio, vehículos desplegados, zonas y rutas, según se expuso en el congreso.

 

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La plataforma iomob, basada en el concepto Mobility as a Service, facilita al usuario diseñar desplazamientos de puerta a puerta combinando distintos medios de transporte, además de pagar el coste y calcular la huella de carbono. Foto: iomob.

 

El futuro de la movilidad también podría pasar por el transporte público bajo demanda, que permite solicitar el servicio desde la propia casa o desde una localización de fácil acceso, para desplazarse a un hub de transportes o un lugar muy concurrido, como puede ser un hospital. Tal y como se ha puesto de relieve en el congreso, existen interesantes experiencias piloto en ciudades australianas.

 

Compartir vehículos, reducir emisiones

El car sharing, es decir, compartir un vehículo privado para evitar la duplicidad de emisiones, también está experimentando un impulso importante, y cada vez más personas prefieren no asumir todo lo que implica tener un coche en propiedad en una ciudad. En el encuentro se ha destacado que, aunque estas formas de movilidad compartida no tienen capacidad para mover a tantas personas como el transporte público, contribuyen al necesario cambio de mentalidad y de hábitos de movilidad de los habitantes de las ciudades.

En Ámsterdam, ciudad de las bicis por excelencia, se ha creado una auténtica movilidad compartida entre ciudadanos. Sin mediar para ello grandes iniciativas empresariales, se han creado barrios donde la gente comparte sus coches, sus bicis, etc. que se convierten en una especie de copropiedad. Esto lleva a una mayor cohesión e inclusión social, favoreciendo que cualquiera pueda ir adonde quiera, incluso quienes no tienen acceso a buenas combinaciones de movilidad. Y, además, alimenta la filosofía de la economía circular en una ciudad ya de por sí concienciada frente al cambio climático y especialmente afectada por el posible efecto de variaciones en el nivel del mar.

 

Priorizar la micromovilidad y a los peatones

Las iniciativas internacionales para fomentar el uso de la bicicleta y los vehículos de movilidad personal son cada vez más extendidas, desde sistemas de bicicleta compartida hasta soluciones para su estacionamiento a gran escala, tomando como referencia experiencias pioneras en la adopción masiva de la bici como medio diario de transporte, como fue el caso de las ciudades de los Países Bajos.

En ciudades suecas, entre ellas Estocolmo, el proyecto The Streets Move ha habilitado zonas de aparcamiento de vehículos de movilidad blanda y de recarga eléctrica de los mismos, que incorporan mesas y bancos de madera en las calles. Son módulos de rápido montaje e invitan a dar distintos usos al espacio público, convirtiéndose en lugares de reunión o espacios para el juego.

En el congreso se ha destacado que, tras testarse y afianzarse en las grandes ciudades, y con importantes lecciones aprendidas, la micromovilidad compartida mediante patinetes y bicis eléctricas ha llegado ya a municipios medianos como una solución sostenible para combinar con el transporte público.

 

Movilidad ciclista en ciudades

Recreación de una calle de Estocolmo con un aparcamiento por módulos para bicicletas y patinetes que incorpora mesas, bancos y jardineras para propiciar el encuentro de los peatones y acotar el tráfico motorizado. The Streets Move. Imagen: LundbergDesign.

Aprovechar lo que ya se tiene

En ocasiones las ideas innovadoras consisten en repensar infraestructuras y sistemas que ya está en uso y sacarles provecho para la movilidad sostenible, dándoles un nuevo enfoque. Además de destacar la urgencia de electrificar el transporte urbano, en el primer Tomorrow Mobility Congress se han puesto sobre la mesa ideas como la posibilidad de aprovechar el viaje de vuelta, de vacío, de los vehículos de transporte de mercancías, con la consiguiente reducción de emisiones. También se ha hablado del potencial que tienen para la logística de última milla las plazas de aparcamiento ya existentes en la ciudad, por ejemplo, en hoteles, durante el tiempo que no están en uso.

Una solución creativa de transporte urbano y extrapolable a otras ciudades con similares características geográficas, es la de Estocolmo, ciudad surcada por agua, que ha decidido potenciar el transporte acuático para el traslado de personas y mercancías, con la consiguiente reducción de emisiones y ruido asociada a este método tradicional de desplazamiento.

31 enero 2022

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Distrito Castellana Norte


31 enero 2022

por Distrito Castellana Norte