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Madrid Nuevo Norte se da la mano con los barrios vecinos

  • Proyecto

El diseño de Madrid Nuevo Norte se ha pensado para integrar las zonas históricas consolidadas con las nuevas que van a construirse.

Entre otras medidas, en las zonas de borde se intercalarán equipamientos públicos con viviendas y comercios y se prolongarán calles y zonas verdes ya consolidadas.

 

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El futuro parque de la ermita de San Roque será protagonista en la zona de unión del casco histórico de Fuencarral con Madrid Nuevo Norte

 

Uno de los objetivos más importantes de Madrid Nuevo Norte es eliminar la barrera física que supone el haz de vías del tren y que separa los barrios de Las Tablas y Castilla, al este, de otros situados al oeste, como La Paz, Begoña, Fuencarral y Tres Olivos. Ese propósito queda resuelto mediante el cubrimiento de las vías al sur de la M-30, así como con múltiples conexiones y puentes ubicados entre la M-30 y la M-40. Pero el proyecto no sólo ha tenido en cuenta la unión entre áreas de la ciudad antes aisladas entre sí, sino que también ha cuidado que las zonas nuevas queden totalmente integradas con las existentes.

Un buen diseño urbano ayuda a conectar adecuadamente los barrios consolidados con los de nueva creación. Por el contrario, las fronteras entre zonas nuevas y otras preexistentes pueden acentuar el efecto “barrera” por un diseño poco cuidado, creando nuevos desarrollos que se introducen como “un objeto extraño” en su entorno urbano inmediato. Este efecto indeseable se produce con demasiada frecuencia, en ciudades de todo el mundo. No obstante, las nuevas tendencias en el urbanismo internacional, orientadas a hacer ciudades más habitables y a tener en cuenta de forma prioritaria a las personas que viven en ellas, están poco a poco cambiando ese escenario en los últimos años.

En Madrid Nuevo Norte ese es un factor que se ha tenido en cuenta desde el principio, y se han tomado decisiones de diseño para conseguir una continuidad entre la trama urbana del proyecto y la de los barrios consolidados a su alrededor. Entre ellas, destacan especialmente las medidas llevadas a cabo para enlazar la nueva actuación con el casco histórico de Fuencarral, un barrio cuyo trazado tiene un carácter muy marcado desde hace siglos, cuando era una villa independiente de la ciudad de Madrid.

Las nuevas calles de Madrid Nuevo Norte continuarán vías existentes, entre ellas algunas que actualmente son fondo de saco. Es el caso de Isla de Sumatra o Cristo de la Vera Cruz, entre otras muchas, que se integrarán en la nueva red viaria, acabando con su aislamiento.

Madrid Nuevo Norte prolongará el eje de la Castellana recuperando el carácter original de esta vía como un paseo, y no como una arteria para el tráfico rodado. Un eje verde que recorrerá de norte a sur el proyecto, y donde el espacio público de calidad cobrará protagonismo. Ese paseo verde se materializará en una sucesión de parques que recorrerán el borde oeste del proyecto. La ubicación del eje verde en contacto con La Paz, Valverde y Tres Olivos no es fortuita, ya que así esos barrios tendrán junto a ellos uno de los espacios públicos más singulares de Madrid Nuevo Norte.

 

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Detalle de la maqueta de Madrid Nuevo Norte con el eje verde a su paso por Fuencarral. Los parques y zonas verdes están iluminados en color verde.

 

Varios parques a lo largo de dicho corredor verde se ubicarán en continuidad con parques ya existentes en la zona y consolidados, como el parque Begoña, el de Isla de Java o el de los Enamorados. De esa manera, las zonas verdes nuevas serán prolongación de las antiguas, y las completarán.

Dos de los nuevos parques situados en el eje pondrán, además, en valor dos edificaciones históricas de Fuencarral, dos ermitas de los siglos XVI y XIX. Cada una de estas dos construcciones será el centro de una nueva zona verde, recuperando elementos fundamentales de la historia y la identidad del barrio.

 

Edificios que se intercalan para unir los barrios

Más allá de las zonas verdes, el uso que tendrán los nuevos edificios situados en la zona de borde del proyecto es también importante. En él se han ubicado parcelas para equipamientos públicos especialmente demandados por los vecinos de los barrios limítrofes, como colegios, polideportivos o residencias de mayores, que paliarán sus carencias históricas. Los equipamientos de esas zonas de transición se han intercalado con manzanas de vivienda, que alojarán comercios en planta baja. Con esta combinación equilibrada de usos dotacionales y residenciales, espacios públicos y comercio de proximidad se evita la creación de un frente lineal homogéneo. Se trata de un diseño pensado para ayudar a crear un entorno urbano vivo y lleno de diversidad.

Entre otras medidas relacionadas con la fusión del proyecto con su entorno urbano puede destacarse también la adecuación de las alturas de las nuevas edificaciones de los bordes a las de la ciudad colindante, con especial atención a que la luz del sol llegue adecuadamente tanto a los edificios como a los espacios públicos.

18 octubre 2019

Autor

Distrito Castellana Norte


18 octubre 2019

por Distrito Castellana Norte