fbpx

Neomudéjar, un estilo arquitectónico muy madrileño

  • Madrid

Madrid cuenta con importantes ejemplos de este estilo surgido a finales del siglo XIX y que aúna influencias de la arquitectura medieval hispanoárabe y cristiana.

En una época marcada por el historicismo y el eclecticismo en arquitectura, Madrid hizo del Neomudéjar su seña de identidad como Barcelona hizo con el Modernismo.

Hay obras neomudéjares civiles, religiosas e industriales por todo Madrid y su característica diferenciadora es el doble uso estructural y decorativo del ladrillo.

escuelas aguirre casa arabe madrid destinoc alvaro lopez 1 1024x683 1

 

“Se podría decir que Madrid es la cuna del Neomudéjar, por la antigüedad, cantidad e importancia de las obras que alberga de ese estilo”, explica Óscar da Rocha, doctor en Historia del Arte y especialista en arquitectura madrileña de los siglos XIX y XX. Es un estilo que se considera muy característico de la arquitectura de Madrid del último tercio del siglo XIX y las primeras décadas del XX. “Algunos investigadores dicen que el Neomudéjar es a Madrid lo que el Modernismo a Barcelona”, añade el experto.

En el siglo XIX la arquitectura vuelve a los estilos históricos y surgen multitud de corrientes con denominaciones clásicas a las que preceden el prefijo “neo”. Cada país intenta buscar el que mejor representa su identidad nacional y lo interpreta según sus preferencias. “El Mudéjar medieval es un estilo que prácticamente se ve sólo en España, al contrario que otros como el Gótico, y mezcla dos tipos de arquitectura: la hispanoárabe y la cristiana”, explica da Rocha. Por eso, en las exposiciones internacionales de finales del siglo XIX hubo pabellones de España neomudéjares. El arabismo y lo exótico estaban de moda en Europa, como evidenciaron en España los salones árabes de palacios como el de Aranjuez o el de Vistalegre.

Por otra parte, además del historicismo arquitectónico, en esa época predominaba el eclecticismo, la mezcla de estilos del pasado adaptándolos a las necesidades contemporáneas. Como explica Da Rocha, esto dio lugar a obras como la Iglesia de San Fermín de los Navarros, de exterior Neomudéjar e interior Neogótico, o la iglesia de la Buena Dicha, que mezcla detalles neomudéjares y modernistas. Otro ejemplo que cita es el del desaparecido Palacio de Anglada (también conocido como palacio de Larios), que también era ecléctico, porque presentaba una mezcla de estilos al contar con una fachada neoclasicista que contrastaba con su patio interior inspirado en la Alhambra.

 

La iglesia de la Buena Dicha

La iglesia de la Buena Dicha, construida a principios del siglo XX en el hoy conocido como barrio de Malasaña, es un edificio ecléctico que mezcla detalles neomudéjares y modernistas, entre otros estilos. Foto: Álvaro López del Cerro © Madrid Destino

 

plaza de toros de Goya,

Vista exterior de la plaza de toros de Goya, un ejemplo puro de Neomudéjar diseñado por Rodríguez Ayuso y Álvarez Capra en 1874 que sustituyó a la plaza de toros de la Puerta de Alcalá y precedió a la de Las Ventas. Se ubicaba en los terrenos que hoy ocupa el WiZink Center. Foto: Jean Laurent / BNE.

 

Rodríguez Ayuso, el precursor

Los ejemplos más puros de Neomudéjar en Madrid los firmó el arquitecto que se considera inició y se mantuvo más fiel a este nuevo estilo, Emilio Rodríguez Ayuso, autor de vida y trayectoria cortas con obras desaparecidas tan representativas como el palacio de Anglada y la plaza de toros de Goya. Esta última se ubicó en los terrenos que hoy ocupa el Wizink Center, entre 1874 y 1934. Colaboró en su diseño Lorenzo Álvarez Capra, autor del pabellón de la exposición universal de Viena de 1873 y de la iglesia de La Paloma. Este coso “puso de moda las plazas de toros neomudéjares, de lo que es buen ejemplo la plaza de Las Ventas, si bien ésta mezcla el Neomudéjar con un arabismo muy exuberante”, señala Da Rocha. Sí se mantienen en pie otras obras de Rodríguez Ayuso como las Escuelas Aguirre (hoy Casa Árabe) y el palacete del Marqués de los Salados, aledaño al Instituto Homeopático y Hospital de San José.

 

La casa de Francisco Mestre

La casa de Francisco Mestre (zona de Argüelles), se proyectó como un edificio de vivienda unifamiliar, tipología de construcción que también abarcó el Neomudéjar, con ejemplos como éste en el que se hace un uso tanto estructural como decorativo del ladrillo. Foto: Álvaro López del Cerro © Madrid Destino.

 

Distribución del Neomudéjar en Madrid

Según Óscar da Rocha, el Neomudéjar está por todo Madrid: en el centro, con ejemplos como la iglesia de la Santa Cruz, obra del marqués de Cubas, pero también en el ensanche (barrios de Salamanca y Chamberí, y zona Retiro) y en la entonces periferia (Carabanchel, Ciudad Lineal, Chamartín de la Rosa, etc.). “Tipológicamente se asocia mucho a la arquitectura religiosa, civil y asistencial: iglesias, conventos, asilos, hospicios, colegios, hospitales, etc”. Pero también hay edificios de viviendas neomudéjares, algunas muy fieles al estilo, como la casa de Francisco Mestre, de Ricardo Cuadrillero. Otras, en cambio, de tipo popular, se mantienen en un precario estado desperdigadas por barrios como Carabanchel o Tetuán y son más toscas y sobrias. Aunque éstas constituyen ejemplos menos puristas en cuanto a calidades y decoración, una loable iniciativa vecinal orientada a preservarlas como patrimonio del barrio está ubicando en el mapa de Tetuán el mayor número de ejemplos posibles

 

La Casa Encendida

El edificio neomudéjar del centro social y cultural la Casa Encendida, ubicado entre las glorietas de Embajadores y Atocha, fue originalmente una entidad bancaria cuando fue diseñado por Fernando Arbó y Tremantí. Foto: Javier Sánchez © Madrid Destino.

 

Entre los edificios de carácter civil de mayor envergadura realizados en Madrid en estilo Neomudéjar destaca el que actualmente es sede de la Casa Encendida, obra del arquitecto Fernando Arbó y Tremantí, concebida originalmente como Casa de Empeños Monte Piedad y sucursal de la Caja de Ahorros de Madrid.

 

El ladrillo, como material

La doble utilización del ladrillo visto como elemento decorativo y constructivo es una característica diferenciadora del Neomudéjar. Se trata de un material ancestral, tan antiguo como los zigurats de Mesopotamia, y que además resulta barato, si bien hay muchas calidades, según explica Da Rocha. Dentro del Neomudéjar, “se hacían con él composiciones vistosas: se colocaba en pico, en escalón, a soga, a tizón, por el lado largo o por el corto”. Es un material “abundante y fácil de conseguir”, al consistir en arcilla cocida básicamente, y resulta además “muy versátil”. Por otra parte, “con este material se puede hacer gran cantidad de cosas sin necesidad de aplicar revocos, escayolas o pinturas, todo lo cual encarece la obra”, afirma el experto.

 

La iglesia de Santa Cristina

La iglesia de Santa Cristina, en Puerta del Ángel, es un exuberante ejemplo de arquitectura neomudéjar de Enrique María Repullés y Vargas, un arquitecto muy versátil. Foto: Mapio.net.

 

Obras con variedad de usos y arquitectos polivalentes

Grandes arquitectos utilizaron, entre otros, el lenguaje Neomudéjar, aunque no con tanta fidelidad como Rodríguez Ayuso. Es el caso, por ejemplo, de Enrique María Repullés y Vargas que, si bien hizo el neoclásico palacio de la Bolsa de Madrid, también es autor de un exuberante ejemplo neomudéjar como es la iglesia de Santa Cristina, explica Da Rocha. Este experto también destaca a Juan Bautista Lázaro de Diego, arquitecto de uno de los ejemplos más interesantes de Neomudéjar, el colegio-asilo de San Diego y San Vicente (actual colegio G. Nicoli), del que Óscar da Rocha destaca especialmente su iglesia, ejecutada en este estilo, tanto por dentro, como por fuera.

 

Entrada principal al colegio-asilo de San Diego y San Vicente

Entrada principal al colegio-asilo de San Diego y San Vicente (actual colegio G. Nicoli, en la zona de Chamberí), obra de Juan Bautista Lázaro de Diego, cuya iglesia es neomudéjar tanto por dentro como por fuera. Foto: Colegio G. Nicoli.

 

El Matadero y la casa del Reloj de Luis Bellido, aunque mezclan ya algunos detalles modernistas, evidencian que el Neomudéjar se adaptó bien a la arquitectura industrial (naves, talleres y almacenes), como prueban la fábrica de cervezas El Águila (actualmente biblioteca y sede de archivos regionales de la Comunidad de Madrid), un diseño de Eugenio Jiménez Corera, y el depósito elevado de Chamberí, el primero de su clase levantado en la capital por el Canal de Isabel II, obra de Luis Moya Idígoras. Aunque Da Rocha reconoce que “a veces el Neomudéjar se vuelve muy sobrio cuando se aplica al entorno industrial”, sirvan de ejemplos la Real Fábrica de Tapices o el actual Centro de Artes de Vanguardia La Neomudéjar, antiguos talleres de electrificación de la primera estación de Atocha.

 

Biblioteca Joaquin Leguina©J.L. De Diego

El Neomudéjar se adaptó bien a la arquitectura industrial, como prueba la fábrica de cervezas El Águila en la zona de la Arganzuela, un diseño de Eugenio Jiménez Corera actualmente convertido en la Biblioteca Joaquín Leguina y en archivo regional. Foto: J.L. de Diego.

 

La Casa de las Bolas, de influencia Neomudéjar, exhibe una peculiar decoración que incorpora azulejos de diferentes colores de una forma que hace inconfundible a este edificio diseñado por Julián Marín, ampliado por Luis Sanz de los Terreros y ubicado en la confluencia de las calles de Goya y Alcalá.

Las torres de edificios como las Escuelas Aguirre o de iglesias como la de la Santa Cruz y la de Santa Cristina emulan claramente las torres mudéjares de Teruel y Toledo, iconos de este estilo medieval del que estas dos ciudades son referencia.

 

La torre de la iglesia de la Santa Cruz,

La torre de la iglesia de la Santa Cruz, diseñada por Francisco de Cubas y ubicada en la calle Atocha, emula a las torres mudéjares medievales de Teruel y Toledo. Foto: Juanedc.

 

Neomudéjar ecléctico en la entonces periferia

En la zona norte de Madrid encontramos también ejemplos de arquitectura neomudéjar, aunque muy mezclados con otros estilos. Un ejemplo es el colegio Nuestra Señora del Recuerdo, a cuyo edificio original imprimió un estilo Neogótico el marqués de Cubas, si bien el edificio que proyectó posteriormente Modesto López Otero se impregnó del estilo Neomudéjar. Esta institución educativa se levantó en unos terrenos de Chamartín de la Rosa, cedidos por los duques de Pastrana-Infantado a la Compañía de Jesús, en los que previamente pudo haber recalado Napoleón en el momento de la capitulación de Madrid.

 

El colegio Nuestra Señora del Recuerdo en Chamartín

El colegio Nuestra Señora del Recuerdo en Chamartín es un conjunto ecléctico con influencias neogóticas y neomudéjares. Foto: Fuenterrebollo.com

 

Otro ejemplo igualmente ecléctico en Chamartín que destaca Da Rocha es el antiguo convento de los Ángeles Custodios (actual Fundación Down Madrid), del arquitecto Luis Bellido, que además de esta obra y del complejo de Matadero diseñó en Madrid la Casa dos Portugueses o el mercado de Tirso de Molina.

Una iglesia también alejada de la zona centro pero digna de mencionar como ejemplo Neomudéjar, si bien presenta mezcla de estilos, es la de Nuestra Señora de la Concepción, proyectada por el arquitecto Jesús Carrasco en la Ciudad Lineal de Arturo Soria.

“Hay que diferenciar que el Neomudéjar del siglo XIX es muy fiel a los esquemas medievales, mientras que el del siglo XX está más mezclado con otros estilos”, afirma Da Rocha. Y añade que “el propio Mudéjar medieval era un estilo híbrido que mezclaba románico, gótico y ya casi plateresco, con arquitectura de ladrillo y elementos árabes”. Por lo que esa vocación ecléctica con la que nació alcanzó su máxima expresión y transversalidad con su versión “neo” de los siglos XIX y XX.

3 agosto 2021

Autor

Distrito Castellana Norte


3 agosto 2021

por Distrito Castellana Norte