Todos los colores de Madrid en la paleta de Goya

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Francisco de Goya y Lucientes (1746-1828) captó como pocos la esencia del Madrid de finales del XVIII.

Majos y majas, toreros y celestinas del centro de la ciudad, inspiraron la obra de este pintor de la Corte tanto como los mecenas de la nobleza y la Iglesia o los agitados salones ilustrados.

 

La pradera de san isidro goya San Francisco el Grande palacio de Oriente cornisa de Madrid skyline siglo XVIII

 

“Madrid le ofrece a Goya el fondo de paisaje, el lugar de vida, las fiestas y las tragedias y, sobre todo, los personajes y las historias consustanciales a su obra”, explica la historiadora del arte Araceli Fernández. El genio de Fuendetodos (Zaragoza) llegó en 1775 a la capital de España acompañado de su joven esposa para trabajar como cartonero de la Real Fábrica de Tapices y abrir con ello una de las páginas más brillantes de la historia de la pintura universal.

La pradera de San Isidro (1788) es quizá una de las obras que mejor explica la fusión de Goya con la ciudad, y se trata sin duda de una de las representaciones en pintura más célebres de Madrid. Este boceto forma parte de una serie de cartones para tapices del dormitorio de las infantas en el Palacio de El Pardo, que nunca llegó a construirse por la muerte de Carlos III. La vista desde las inmediaciones de la ermita de San Isidro, a la que los madrileños acudían a divertirse y beber de la fuente en el día del santo patrón, ofrece en su parte superior una preciosa vista urbana: “Enmarca la representación festiva en un perfil de luz de la ciudad de gran optimismo, es un regalo que hace a la ciudad”.

Así lo estima Fernández, profesora en la Escuela Superior de Conservación y Restauración de Bienes Culturales (ESCRBC) de la capital, y para quien “Madrid es contenido y continente en la obra de Goya”. El pintor retomará más de tres décadas después esta temática en La romería de San Isidro, una de las célebres pinturas negras con las que decoró la Quinta del Sordo, pero ofreciendo en esta ocasión una imagen bien distinta del festejo, ya que los rostros muestran gestos grotescos, logrados con una economía de pinceladas y expresividad que sólo se volvería a ver casi un siglo después en vanguardias artísticas como el expresionismo.

 

El Manzanares como fuente de inspiración

La orilla del Manzanares, en especial el tramo entre el puente de los Franceses y el de Toledo, se convirtió en zona habitual de trabajo de Goya. En La merienda (1776) retrató a un grupo de majas y majos y en el fondo aparece la ermita de la Virgen del Puerto, oculta entre los árboles. Una de las obras más célebres de esta época, La gallina ciega (1788), también se ubica en la ribera del Manzanares, si bien en esta ocasión el escenario de fondo es la sierra de Guadarrama.

 

La ermita de San Isidro el dia de la fiesta Francisco de Goya y Lucientes Madrid en el siglo XVIII

La ermita de San Isidro el día de la fiesta, cartón para tapiz que muestra, protagonista. 1788. Museo del Prado.

 

Aparentemente, Goya no solo pintaba el Madrid que veía, sino también el que quería ver en el futuro, ya que en La cometa (1777-1778), el edificio que sirve de fondo a una escena de juego ha sido interpretado por los estudiosos como un posible observatorio astronómico, entonces inexistente en Madrid. El Real Observatorio de Madrid aún no estaba diseñado y sería construido por Juan de Villanueva en 1790 en el Retiro. Esta imagen se relaciona con los intereses del Goya más ilustrado, que a buen seguro tuvo opinión en el debate que durante el reinado de Carlos III hubo en la Villa y Corte para la construcción de esta institución.

 

La cometa francisco de Goya proyecto imaginario observatorio astronomico majos y majas

El misterioso volumen al fondo de “La cometa” pudiera ser un inexistente observatorio astronómico que Goya situaba en la capital años antes de su construcción en el Retiro. Museo del Prado.

 

El Madrid más trágico

“Sobre Goya hay pocos consensos”, anticipa la profesora Fernández como preámbulo a la discusión para ubicar dos de sus obras más representativas. La primera de ellas es El dos de mayo de 1808 en Madrid o ‘La Lucha con los mamelucos’ (1814). Hay pocas dudas sobre la violencia de aquellas trágicas jornadas que dieron comienzo a la Guerra de la Independencia (1808-1814), pero sí sobre dónde el artista ubica la escena del levantamiento de los madrileños contra las tropas de Murat. Algunos lo hacen en la calle Mayor desde el desaparecido convento de San Felipe, si bien el consenso apunta a la Puerta del Sol o inmediaciones. En cualquiera de los casos, el Museo del Prado destaca que Goya situó la contienda en un lugar presidido por el Palacio Real al fondo, “como símbolo de la Corona”.

Aún más confusa es la ubicación de una de las obras maestras de Goya, El 3 de mayo en Madrid o ‘Los fusilamientos’ (1814). En esta ocasión la pinacoteca que lo alberga apunta a la zona situada a la salida de la desaparecida Puerta de la Vega, al final de la calle Mayor. En ese caso, la torre que destaca podría ser la de la iglesia de Santa Cruz, la más alta de la ciudad por aquella época.

 

La Quinta del Sordo

Pese a las dudas sobre las ubicaciones concretas, queda claro que Goya retrató la ciudad que pisaba a diario. Su primer domicilio fue en la carrera de San Jerónimo, donde vivió los años 1778 y 1779 en la casa de la marquesa de Campollano. De allí fue al número uno de la calle Desengaño y, a partir de junio de 1800, a la aledaña de Valverde.

Pero la más célebre de sus viviendas madrileñas fue la casa de campo conocida como Quinta del Sordo que adquirió en 1819, cuyas paredes ilustró con las célebres Pinturas negras entre 1819 y 1823. Esta finca la adquirió a Pedro Marcelino Blanco, que sufría sordera, enfermedad que dio sobrenombre a la propiedad años antes de que el propio pintor fuera diagnosticado con la misma dolencia. La Quinta del Sordo estaría ubicada en la actual calle de Caramuel, en el límite de Carabanchel bajo con el barrio cercano al Manzanares.

 

palacete herederos de Goya Quinta del Sordo 1907 madrid carabanchel latina Carlos Teixidor Cadenas

La célebre Quinta del Sordo, hacia 1907. Foto: Carlos Teixidor Cadenas

 

San Antonio de la Florida

El aragonés paseó su genio por instituciones y salones de Madrid, desde la Real Fábrica de Tapices a la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, pasando por el Palacio Real. También por sus iglesias, de San Francisco el Grande a la ermita de San Antonio de la Florida, en cuyos techos dejó un grandioso conjunto pictórico para los madrileños, y es precisamente en ese templo donde hoy descansan sus restos. Goya no solo reflejó los escenarios madrileños, sino las costumbres y diversiones de sus habitantes, y también su sufrimiento, como muestra el retrato de la gran hambruna que padeció la capital entre el verano de 1811 y de 1812 que hizo en sus grabados “Los desastres de la Guerra”.

 

La feria de Madrid Francisco de Goya y Lucientes 1778 san francisco el grande mercadillo

La feria de Madrid, cartón para tapiz de 1778-1779, con San Francisco el Grande de fondo. Museo del Prado.

31 enero 2021

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Distrito Castellana Norte


31 enero 2021

por Distrito Castellana Norte